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Cienfuegos, donde se esconde la huella china

Por Raúl Menchaca

Aunque fue fundada por colonos franceses hace casi 200 años, en la ciudad de Cienfuegos, ubicada a unos 250 kilómetros al sureste de La Habana, también se hace evidente la huella de la presencia china en Cuba.

A inicios de 2009, durante los trabajos de restauración de la catedral de la ciudad cienfueguera, construida a partir de 1866, un grupo de albañiles encontró diez inscripciones con caracteres chinos escondidas debajo del repello de las paredes.

La catedral de Cienfuegos terminó de construirse en 1869 y se consagró en diciembre de ese mismo año, pero las inscripciones, hechas con tinta roja, aparecieron en los muros que sobrevivieron de una parroquia anterior ubicada en el mismo sitio y que databa de 1833.

El hallazgo resultó una sorpresa mayúscula que originó una exhaustiva investigación histórica, encabezada por el historiador, Irán Millán, un arquitecto de 68 años que dirige la Oficina de Conservación de la ciudad.

Millán ordenó detener las obras hasta que se averiguara el origen y significado de esas enigmáticas letras, algo muy difícil en ese momento, pues en el territorio solo vivían dos chinos de más de 80 años y una decena de jóvenes que estudiaban español en la Universidad de Cienfuegos.

Esas personas, convocadas por el historiador, se reunieron en la Oficina del Conservador para intentar descifrar las frases halladas, algunas de las cuales habían sido dañadas involuntariamente por los albañiles.

“Tuvimos que llegar a una traducción integral porque muchos de esos caracteres fueron desprendidos por los propios albañiles que no sabían lo que estaban haciendo”, recuerda Millán en conversación con Xinhua.

La investigación histórica arrojó resultados precisos y de esa forma se supo que fue el ingeniero militar Santiago Murray, quien viajó desde Pensilvania a Cienfuegos, donde se le encargó el diseño y construcción del recinto religioso, una tarea para la que contrató a emigrantes chinos, conocidos como culíes.

Murray, quien era antiesclavista y tenía un pensamiento liberal, contrató a los chinos por su laboriosidad y nobleza, además de considerar el hecho de que rendían casi el doble de los negros esclavos traídos a la isla desde Africa.

“Toda la mano de obra que levantó estas paredes, las cúpulas, todo esto, fueron manos chinas y eso evidencia la preparación no solo en la agricultura, no solo en otras ramas de la economía, de los servicios, sino que fueron muy buenos constructores”, afirmó el especialista.

Todo hace indicar que las inscripciones, que están muy cerca del emplazamiento original de la cocina de la Catedral, eran mensajes que se dejaban los trabajadores chinos durante las duras sesiones de trabajo.

El 3 de junio de 1847 desembarcaron en el puerto habanero de Regla los 260 culíes traídos en la fragata española “Oquendo”, procedentes de la región de Kwangtong, (Cantón), conocida actualmente como Guangzhou, y simiente de la mayor comunidad china en el nuevo continente.

Esa llegada marcó el inicio de una primera oleada de emigrantes, que se extendió hasta 1874, y a la que siguió en 1865 otra más pequeña, pero más importante económica y culturalmente, que se extendió durante dos décadas, y una tercera que comenzó en 1919 hasta 1925.

En el caso particular de Cienfuegos, hay registros en el Archivo Provincial que confirman la presencia china en la ciudad entre 1866 y 1869, período de ampliación de los edificios de la Villa y de ejecución de la Catedral.

Entre esos emigrantes están los desconocidos que escribieron en las paredes del inmueble y cuyos mensajes ahora están bajo la protección de la Oficina de Conservación de la ciudad.

Por eso, para evitar conflictos religiosos y conservar esa huella patrimonial, ocho de los diez mensajes han sido cubiertos con un papel especial y nuevamente tapados con el repello, pero dos de ellos se mantendrán a la vista de los visitantes.

“Llegamos a un entendimiento de conjunto, de dejar dos a la vista, porque eran mensajes optimistas, deseando buena ventura, deseando prosperidad, protección a todos los que estaban construyendo, pero también a las futuras generaciones”, explica Millán.

Esas dos inscripciones ahora serán restauradas, pero Millán espera por la asesoría china, pues “tenemos que tener al lado una persona que domine el idioma, para evitar que nuestros restauradores, por desconocimiento, cometan una imprudencia que modifique el contenido del mensaje”.

Pero más allá de esos letreros, que expresan la buena fe de aquellos anónimos constructores, Cienfuegos guarda una herencia china que se expresa en la laboriosidad y hospitalidad de sus gentes.

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