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País “potencia”: Salario mínimo de dos dólares y comprar una batería demuestra el fracaso del madurismo

Me da mucha risa ver el cómo los “defensores” del madurismo, nos hablan de que una “enorme” cantidad de países – según ellos – vinieron a la usurpación de Nicolás Maduro. Ignoro cómo estará la economía de esos países, pero lo que si estoy seguro es que Venezuela, por muchos puntos porcentuales, les lleva la delantera en términos de hiperinflación con cifras superiores al 1.000.000% rumbo hacia los 10.000.000% por año, lo que ha originado, hambre, pobreza y miseria en la mayoría de la población.

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De hecho, es de tal evidencia el fracaso de las medidas económicas de Nicolás Maduro que hacia mediados de agosto de 2018 cuando anunció su plan de “recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, fijó el salario mínimo en Bs. 1.800 “soberanos”, cuyo equivalente en moneda extranjera llegó al monto de unos 30 dólares al mes. Cuatro meses y medio después, es decir, al momento de su “juramentación” como usurpador de la presidencia de la República, ese mismo salario está fijado en Bs. 4.500 “soberanos” que al cambio de la tasa paralela de mercado, equivale a unos dos dólares mensuales y unos siete dólares a tasa oficial.

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Ante semejante realidad, no es casualidad que Maduro haya pospuesto – delante de las delegaciones que le “apoyan”- sus nuevos anuncios económicos, sobre su fracasado plan “crecimiento y prosperidad”. Es más, habría que indagar, las razones por las cuales Maduro no aprovechó para solicitar en su discurso de usurpación, por ejemplo la ayuda de Evo Morales – su hermano del alma – para que éste le explicara, si también siendo un gobierno socialista, cómo ha hecho para que en Bolivia el salario mínimo sea de 297 dólares mensuales ¹, y además tenga una inflación de un dígito situada en 1,5% anual – lo que aumentan los precios en tres o cuatro horas de un día en Venezuela – para el 2018, combinado con un crecimiento económico superior al 4,5%, sin obviar que mientras con Maduro la economía venezolana se ha hundido durante un sexenio, Bolivia ha mostrado durante los últimos cinco años y de manera consecutiva el crecimiento más elevado de la región ².

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¡Claro! Con el cuento de la “guerra económica” tendrán para seguir empobreciendo a la población. Y así, hipotéticamente, nos imaginamos el mismo discurso para el 2025, con seis años consecutivos de hiperinflación que para ese momento debería haber llegado a la cifra de 100.000.000% por año. Con no menos del 60% en emigración, y con una economía totalmente destruida. Para ese entonces no dudamos que los maduristas dirán que el salario mínimo se quedó fijado en dos dólares al mes porque el madurismo no ha sido entendido en su “revolución”. Es simple. Quien no quiera ver esa realidad, que la siga ignorando. Pero así sería el fracaso de la política económica que Maduro nada tuvo que decirle ni al pueblo y menos a sus “delegados” de otras naciones. Verbigracia, lo único que podía hablar Maduro como crecimiento de su gobierno, son las tasas de hundimiento económico en signos negativos, el aumento desproporcionado de la hiperinflación, y los números de emigrantes venezolanos.

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Por qué Maduro en su discurso, no aprovechó y le dijo a sus “delegados” internacionales, que por ejemplo le ayudaran a traer baterías para vehículos. Es más, sabrán las representaciones de los países que dicen “apoyar” al madurismo que para comprar una batería en Venezuela, algo que en cualquier país del mundo se vende hasta en pequeños abastos, en nuestro país hay que ser víctima de la corrupción y la matraca, en donde hay que llamar a un “número telefónico” en control de los militares, y luego, si tiene la suerte de que le contesten, debe esperar unos cuantos meses para ser llamado y pueda adquirir la susodicha batería, y si al fin, ha sido beneficiado con la posibilidad de compra de tan importante autoparte, también debe pernoctar en la calle y con su vehículo, o sea, dormir en la intemperie un día antes de la adjudicación.

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Pero no sólo eso. Acaso tendrán conocimiento esas delegaciones internacionales que mientras el salario mínimo equivale a dos dólares al mes, una batería puede llegar a costar incluso unos 50 dólares o más – dependiendo de su capacidad eléctrica – cuyos montos en no menos del 70% terminan siendo por costos de matraca pagados a una corrupción de militares o mafias que trafican con tales baterías, sin que exista autoridad alguna con la cual elevar la denuncia, porque se ha llegado al extremo de que el denunciante pudiera terminar privado de su libertad ¿Sabrán tales personas de esos otros países que a éstas cosas Maduro y sus séquitos le llaman “país potencia”, y sistema “democrático”?

No hay nada qué hacer. Ilusos quienes piensas que esta realidad va a cambiar, y si cambia será para que sea peor. No hay otra posibilidad. Este país es una “potencia” ¡Sí! Una potencia de hiperinflación, corrupción, matraca, bachaqueo, pobreza, hambre y miseria.

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El salario mínimo de dos dólares y comprar una batería sobre los 50 dólares en promedio demuestran el fracaso del madurismo y la quiebra inexorable de Venezuela, al punto que llegará el momento en que para comprar hasta el mínimo alimento, habrá que dormir en las calles y avenidas, tal y como es la realidad para adquirir una batería, o lo que hacen nuestros ancianos para cobrar una pensión. A esto le llaman país “potencia”. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea

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¹ http://www.eluniversal.com/internacional/7905/morales-aumenta-dolares-salario-minimo-bolivia

² https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=218196&SEO=bolivia-por-cinco-anos-lider-del-crecimiento-economico-en-sudamerica