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Armando Lucas Correa: “El daño de la Revolución Cubana es casi epidémico”

Rocio Higuera
Armando Lucas Correa: "El daño de la Revolución Cubana es casi epidémico"

El sábado 30 de mayo de 1939 el transatlántico alemán Saint Louis zarpó del puerto de Hamburgo con 937 judíos que escapaban de la Alemania nazi. Todos tenían permiso para desembarcar en Cuba, pero solo 28 lograron bajar. Los demás fueron rechazados y devueltos a Europa, continente en el que la mayoría no pudo escapar de los campos de concentración de Auschwitz.

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Armando Lucas Correa es cubano. Cuando tenía 9 o 10 años escuchaba a su abuela decir: “Cuba va a pagar muy caro por los próximos 100 años lo que les hizo a los judíos del Saint Louis“. Él no entendió, pero desde que llegó a Estados Unidos se dedicó a buscar todos los materiales que le contaran la historia de ese barco y esas personas que vivieron siendo ajenas a todas las naciones.

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Correa, además de la Segunda Guerra Mundial, los judíos y Alemania, tiene mucho por decir sobre su país. Su Cuba. Un territorio que dejó, pero que convive con él

El escritor narra sin pretensiones y con un profundo conocimiento de los lugares en los que han vivido y padecido los personajes de sus obras: niños que maduran rápido por la crudeza de su tiempo, adultos con almas fracturadas que deciden abandonarse y dramas que siguen siendo actuales: rechazo a la diferencia, horror, violencia, racismo e indolencia

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¿Cuándo comenzó a escribir?

Escribo desde niño, siempre quise escribir. Cada vez que leía un libro, terminaba llenando un par de cuartillas

¿Por qué se dedica a escribir?

Cuando me gradué de la universidad la primera oportunidad que vi, como escritor, fue dedicarme al periodismo. Comencé mi carrera como crítico de teatro y danza, fui editor de una revista de artes escénicas en Cuba y hasta escribí y publiqué una obra de teatro: “Examen final”

¿Qué implica ser escritor latinoamericano en Estados Unidos?

Soy un escritor cubano, que vive en Nueva York y escribe en español para el mercado de Estados Unidos. Trabajo muy de cerca mi traducción al inglés. Tengo la suerte de tener de traductor a Nick Caistor, que vive en Londres. Cuando firmé con la editorial Atria Books de Simon & Schuster la idea era que mis libros iban a salir, al mismo tiempo, en inglés y en español

Es estremecedor leer el drama que tuvieron que sufrir los seres humanos del Saint Louis que fueron desechados, ¿por qué cree que la humanidad sigue viviendo en ese retraso tan cruel e inhumano?

No aprendemos de la historia. Además, hay algo en el ser humano, en nuestro ADN, que nos hace que rechacemos al otro, al que es diferente, al que tiene una orientación sexual diferente, otra religión, otro color de piel, un acento. Hasta que no aprendamos que todos somos seres humanos y que al mismo tiempo somos muy diferentes, hasta que no aprendamos a respetar nuestras diferencias, el mundo no será mejor

Hannah representa a muchos de los niños que tuvieron que soportar el rechazo y los insultos incomprensibles de una sociedad enferma, ¿cómo construyó ese personaje?

Mi hija Emma le dio, de alguna manera, voz a Hannah y a Anna. El personaje fue creciendo con mi hija. Al principio era una niña que iba a cumplir 10 años, luego 11, hasta que terminó en 12, la edad de Emma cuando finalicé el libro

¿Por qué o para qué recorrió los lugares de “La niña alemana” después de escribir el libro?

Quería que el libro, en un cierto nivel, sonara como un cuento de hadas, desde la imaginación de una niña de la guerra. A pesar de haber estudiado y leído todo lo relacionado con el Saint Louis y la época, La niña alemana era una novela de ficción. No quería que los datos históricos aplastaran lo literario. Por eso, cuando la terminé, fue que visité y recorrí las mismas calles de Hannah y Leo, incluso fui hasta Auschwitz, porque quería precisión, pero al mismo tiempo quería mantener la esencia lúdica del libro

¿Por qué se fue de Cuba?

Nací después de la llegada de Fidel Castro al poder. Crecí en una dictadura que nombraron revolución y esa revolución se estancó en sí misma. Crecí en un lugar donde todos teníamos que ser iguales, pensar igual, adorar a un solo hombre. No se podía creer en Dios. El único dios era Fidel. Podías ir a la cárcel por ser homosexual o católico o ser torturado si eras testigo de Jehová, si pensabas diferente. No podías salir, era sofocante

¿Cuál es su posición frente a la Revolución Cubana?

Crecí en una familia que de alguna manera se benefició de la Revolución. Sí, mi abuelo perdió sus negocios, su dinero, su casa y siempre se consideró un desafecto de la Revolución, pero uno de sus hijos perteneció al ejército rebelde. Mi mamá tenía 20 años cuando triunfó la Revolución y creyó en ella. Yo, nunca. Sobreviví en silencio hasta que tuve la oportunidad de irme. Hoy mi mamá vive en Miami

Por favor cuénteme sobre su experiencia como periodista en Cuba y la que ahora ejerce en la revista “People” en español.

El periodismo en Cuba es una farsa. En Cuba hay un solo partido y todos los medios de comunicación pertenecen a ese solo partido. Con la Revolución todo, contra la Revolución nada, eso lo instauró Fidel Castro en 1971. Trabajé en Tablas, que es una revista de artes escénicas. Escribíamos de teatro y siempre vivíamos autocensurándonos para poder sobrevivir. People en español es una revista de entretenimiento y se escribe sobre las celebridades del momento. Sobre música, moda y belleza. Sobre las telenovelas y Hollywood

¿Qué opina de Trump, Bolsonaro, Recep Tayyip Erdoğan, Daniel Ortega y Nicolás Maduro?, ¿por qué cree que las personas seguimos eligiendo a los representantes de ese totalitarismo que ha cobrado tantas vidas y violado tantos derechos?

El daño de la revolución cubana es casi epidémico. Ahí están Daniel Ortega y Maduro, destruyendo a sus países y a sus pueblos en nombre del pueblo. Detrás de ellos está la mano de Cuba. En el mundo democrático hay una tendencia hacia la derecha. Pero ya estoy cansado de que se hable y se esquematice sobre la derecha y sobre la izquierda. Cada país democrático, sobre las vías democráticas, tiene que aprender y solucionar sus propios problemas. Trump estará en la presidencia unos dos años más, quizás. En el peor de los casos, otros cuatro años. En Cuba, en Rusia, en Nicaragua, en China están condenados a sus propios dictadores de por vida. Es triste

¿Qué opina de la literatura latinoamericana actual? Muchos hablan de que la generación del boom será irrepetible e inalcanzable, ¿está de acuerdo?

No podemos compararnos siempre con el pasado. Cada época tiene sus escritores. Ahora hay muy buenos escritores latinoamericanos. Están Alejandro Zambra, Samantha Schweblin, Zoé Valdés. Y tuvimos a Roberto Bolaño

¿Qué opina de los premios literarios?, ¿está de acuerdo con ellos?

Los premios literarios tienen su función, aunque no creo mucho en ellos. Ayuda mucho a los escritores jóvenes, o eso creemos. Pero hasta ahora muchos de los premios están vinculados a grandes editoriales con sus propios intereses

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¿Hay algún escritor colombiano que prefiera?, ¿por qué?

Crecí con Gabriel García Márquez, incluso lo conocí en Cuba cuando di clases en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Leí Cien años de soledad cuando era un adolescente y de ahí todo lo que escribió. Incluso hasta sus artículos periodísticos