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La intervención militar en Río de Janeiro fue una oportunidad perdida, afirma especialista

Río de Janeiro (Brasil), 14 feb (Sputnik).- La intervención federal en Río de Janeiro que puso a las Fuerzas Armadas al frente de la seguridad pública entre febrero y diciembre de 2018 fue un fracaso, según los especialistas del Observatorio de la Intervención, creado desde la sociedad civil para monitorear esta operación.

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“Fue una oportunidad perdida, las Fuerzas Armadas tenían la legitimidad, los recursos y la posibilidad de contribuir a cambiar el curso de las políticas de seguridad en Río de Janeiro, pero no fue así”, explicó en una entrevista con Sputnik Silvia Ramos, la coordinadora general del Observatorio de la Intervención, vinculado al Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía (Cesec) de la Universidad Cândido Mendes de Río de Janeiro.

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A mediados de febrero de 2018, el entonces presidente brasileño Michel Temer (2016-2018) decretó una inédita intervención en el estado de Río, alegando que las autoridades del estado no estaban siendo capaces de frenar una ola de violencia que arrancó durante el Carnaval; así, se apartó a los responsables locales y ocuparon su lugar altos mandos militares.

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Poco antes de finalizar el periodo de la intervención, (en vigor hasta el 31 de diciembre de 2018) el interventor generaL, Walter Souza Braga Netto, aseguró que se habían cumplido todos los objetivos: “Misión cumplida”, celebró este general del Ejército, destacando sobre todo la caída en el número de robos.

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“Es increíble que alguien en su sana conciencia diga que el resultado es positivo, cuando hubo más de 6.400 muertes violentas”, critica Ramos, que lamenta que la intervención no priorizara la protección de las vidas humanas, dedicando buena parte de los recursos a evitar robos a camiones en las vías de entrada a la ciudad, por ejemplo.

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Según el Observatorio de la Intervención, que usa datos oficiales del Instituto de Seguridad Público (organismo del Gobierno de Río), entre febrero y diciembre de 2018 hubo en el estado de Río un total de 6.041 muertes violentas, una reducción “pifia” del 1,7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

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De esos más de 6.000 muertos, casi una cuarta parte (1.375 personas) murió a manos de agentes del Estado, la mayoría policías militares: es un 33,6 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior.Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero Venezuela Banco Activo

Así pues, la llegada de las Fuerzas Armadas a Río no sólo no sirvió para controlar a uno de los cuerpos policiales más corruptos y letales de Brasil y del mundo, sino que le dio alas, apunta Ramos, que ve como una “mancha” en el prestigio de los militares haber tolerado ese comportamiento

La especialista también critica que uno de los ejes de la intervención fueran espectaculares operaciones conjuntas entre militares y policías, que provocaban el caos en la ciudad (los tiroteos aumentaron un 56 por ciento) y en la mayoría de casos, dejaban pocos resultados (la incautación de grandes armas cayó un 8,2 por ciento)

“Fue un desastre en relación coste-beneficio, se gastó mucho (la intervención costó 1.200 millones de reales, más de 316 millones de dólares), para obtener resultados extremadamente pobres, vimos operaciones en las que se gastaban millones, se movilizaba a 500 hombres rodeando una favela… para incautar un fusil”, lamentó Ramos

Durante el periodo de la intervención, a mediados de marzo de 2018, fue asesinada la activista y concejala de Río Marielle Franco, cuyo crimen aún no se ha resuelto (en este sentido, el informe apunta un dato que no es casual: la policía de Río solo consigue resolver el ocho por ciento de los homicidios)

Para Ramos, el caso Marielle Franco es muy significativo porque demuestra otra de las grandes lagunas de la política de seguridad, la falta de inversiones en inteligencia, investigación, un “trabajo silencioso” que no tiene tanta visibilidad como las grandes operaciones en las favelas y que da resultados medio y largo plazo

La especialista subraya que la intervención en Río es el “ejemplo a no seguir” y espera que esta experiencia no se repita en otros estados, a pesar de la fuerte militarización del Gobierno Bolsonaro y sus promesas de mano dura contra la violencia en las calles hacen pensar lo contrario

El ministro de Justicia y Seguridad, el juez Sérgio Moro, que recientemente presentó una serie de medidas contra el crimen que podrían dar carta blanca a los policías para matar en servicio, dijo estar impresionado con el trabajo realizado por los militares en Río de Janeiro. (Sputnik)